El discreto encanto del Topo Observador 2

 

 

1.- El Google no miente.

 No es muy original decir que el avance de la informática ha modificado nuestras vidas para siempre, inclusive se nota esta invasión en el lenguaje, en la forma en que nos expresamos. El Windows nos fue formateando, nos “enseño” por ejemplo a decir “inicializando” en vez de “iniciando”. Ahora la “realidad” se encuentra en Google y si allí no se halla lo que uno busca, no existe, así de simple, c` est fini.

Ante cualquier duda o inquietud “gugleamos” y el buscador hace lo propio, busca y “rankea”. Bien, que me respondes ante la siguiente pregunta ¿qué barrio de la Comunas13 está primero en cantidad de menciones en la web? Es decir, ¿Cuál tiene más apariciones, “Barrio de Belgrano”, “Barrio de Núñez” o “Barrio de Colegiales”?

Debo confesar que pensé que Belgrano se cortaba solo, que muy lejos lo seguirían Colegiales y luego Núñez, sin embargo, los prejuicios una vez más me traicionaron.

Primero, en el ranking Núñez con 1.100.00 apariciones, y eso que yo pensaba que todavía no había roto su cordón umbilical con Belgrano. Segundo, Colegiales con 499.000 y por último Belgrano, ¡sí!, Belgrano con unas miserables 365.000 menciones.

Es evidente que a Belgrano se le cayeron los años encima, es hora de que se acomode a los tiempos modernos.

2.- Vida Sana en los Lagos de Palermo.

 Abundan las notas periodísticas que dan cuenta de un nuevo fenómeno social: el out door. Es decir, el deporte al aire libre. Palermo se ve atiborrado de gente los fines de semana, gente de todas las edades. Algunos corren a ritmos muy marcados, otros hacen una suerte de caminata rápida y no faltan los que caminan durante un prolongado tiempo alrededor del lago. El frió de este particular invierno no amaina a los amantes del aire libre.

Pero hay algo que todavía no me cierra. Esta gente busca una oferta gastronómica acorde a su pasatiempo; es decir después de correr una hora, de eliminar toxinas y calorías uno espera que los vendedores de los puestitos le ofrezcan un complejo vitamínico, jugos naturales o algo de comida sana. Pero no; para decirlo en términos económicos, no hay oferta para esta demanda. Para colmo de males uno ve puestos de esos tradicionales, con choripanes demasiado colorados y hamburguesas demasiado oscuras, a los que nadie acude. Uno ve a los vendedores como resignados, con la mirada perdida sobre los enormes gansos; les pasan por al lado una infinidad de maratonistas, de caminadores, y nada, ni un chori venden. Ahora, los más osados e innovadores pusieron una maquinita exprimidora de naranjas. Todo un avance, pero todavía falta. No queda muy bien hacer un exprimido con todas las manos llenas de chimichurri.

3.- Árboles y arbolitos.

 El que se precia de buen observador no debe haber dejado pasar por alto la estrechez de algunas calles de nuestro barrio. Muchas de las calles que van de modo paralelo a la avenida Cabildo así lo confirman, en algunas casos se ven aún más estrechas dada la cantidad de autos que estacionan de ambos lados de la vereda.

Las señoras en los años 50 y 60 se podían dar el lujo de plantar en su cantero un palo borracho -árbol hermoso si los hay- o un gomero. El problema es que estos ejemplares son especialistas en romper veredas. Uno la puede arreglar pero indefectiblemente al cabo de un año las raíces de estos árboles vuelven a cumplir con sus objetivos.

Es por ello que desde el Gobierno de la Ciudad hace ya muchos años se vienen plantando árboles de porte mediano tirando a chico. Estas especies son directamente proporcionales a su belleza; es decir, poco porte, poca belleza. Este es el caso del fresno americano -los podemos ver en cantidades industriales por calles como Arcos, Vuelta de Obligado, 11 de setiembre, Cuba, Amenabar, etc- un árbol que no dice nada; es verdad que no molesta pero tampoco impacta.

En el otro punto de esta escala se encuentran las tipas. Su tamaño es tan imponente como su belleza; a prepararse ya que en noviembre muestras sus flores amarillas. Sin embargo, ya no se las ve por las veredas de nuestro barrio, sí en algunas plazas.

Pero como buen observador le doy un consejo: le propongo recorrer cien metros de una arboleda de tipas añejas, diríjase a la calle Manuel Ugarte entre Amenabar y Ciudad de la Paz y podrá ver también que algunos de sus troncos presentan formas muy extrañas.

Hay un ejemplar que por su originalidad parece haber sido premiado por los propios vecinos del lugar que le han puesto una guirnalda lumínica como ofrenda ¿no me cree? Pues vaya a verla entonces

 

 

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