Durante la última dictadura militar, funcionó en la ESMA un centro clandestino de detención en el que se calcula que estuvieron detenidas y fueron torturadas más de 5000 personas. El 1 de junio de 2000 se dispuso la desocupación naval de este predio de 17 hectáreas ubicado sobre la avenida Del Libertador al 8100 que hoy está judicializado (ver recuadro). “El Gobierno Nacional y el de la Ciudad fueron sensibles a un reclamo de 30 años y decidieron atender esta situación lacerante para el conjunto de la sociedad”, dijo Víctor Basterra, sobreviviente e integrante del Instituto Espacio para la Memoria (IEM) (ver recuadro).
El IEM forma parte de la administración descentralizada del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “El Instituto es autónomo y autárquico, lo cual implica que tiene la plena libertad de acción y posibilidades para llevar adelante la gestión conforme lo deseen”, dijo el subsecretario de Derechos Humanos, Helio Rebot. El IEM se encarga de realizar tareas de preservación de los edificios de la ESMA que le fueron asignados: Cuatro Columnas, La Enfermería, El Pabellón Coy, La Imprenta, El Taller de Automotores y El Casino de Oficiales. Esas actividades consisten en evitar que aquellos se sigan deteriorando, en tanto en algunos años podría haber peligro de derrumbe y, por otro lado, el agua se filtra en ciertos lugares y las paredes se van horadando. El juez federal Sergio Torres, que lleva adelante la causa de la ESMA, dispuso que no hay que innovar en el predio hasta que no se investigue a fondo todo lo sucedido en él.
Los equipos de preservación pertenecen al IEM y desarrollan su labor a partir de los fondos que el Gobierno de la Ciudad le aporta al Instituto. Según fuentes oficiales, el presupuesto anual es de 10.277.641 de pesos, de los cuales 3.500.000 están destinados para realizar obras en la ESMA. “Por ahora alcanza, pero más adelante va a ser muy dificultoso porque el deterioro que se produjo es muy grande y hay que irse preparando ya que después se va a conformar un Ente compuesto por Nación (Archivo Nacional de la Memoria) y Ciudad (IEM) y van a trabajar en conjunto para el desarrollo de actividades que se vayan haciendo cuando se abran las puertas para todo público”, informó Basterra. Actualmente, sólo pueden hacerse visitas guiadas. “Es como en los museos: si sacamos fotos, los cuadros se deterioran”, agregó Basterra. Colegios secundarios y delegaciones extranjeras y periodísticas pueden solicitarlas vía correo electrónico.
Rebot considera que el Instituto desempeña un rol muy importante en el conocimiento del pasado: “Tiene que ver con difundir y hacer conocer a los más jóvenes lo que fue el terrorismo de Estado, también hacer estudios e investigaciones históricas y promover todo tipo de actividades que contribuyan a la preservación y valoración de la memoria y las consecuencias del lamentable pasado que ha vivido nuestro país”. El funcionario agregó que IEM y la Subsecretaría de Derechos Humanos trabajan juntos en varias actividades. Una de ellas fue el partido de fútbol que se jugó en el estadio de River Plate con motivo del aniversario del Mundial ’78. “Estamos en permanente contacto y mantenemos encuentros para favorecer el trabajo que hace a la lucha por los derechos humanos”, sostuvo Rebot.
Sin embargo, la transmisión de la memoria encuentra obstáculos ahí donde los resabios del horror imponen cierta resistencia a hablar. En un recorrido que se hizo por algunas calles del barrio, varios vecinos manifestaron su negativa a hacerlo. Unos arguyeron no disponer de tiempo mientras que otros, que no quisieron dar sus nombres, argumentaron: “Dicen que ahí pasaban cosas, pero nosotros no las vimos”. Un comerciante que tiene su local en la calle 11 de Septiembre dijo que tuvo una mala experiencia la última vez que habló del tema con un joven que le pidió su testimonio y no quiso dar detalles.
“En nuestra sociedad quedó una marca muy fuerte del ‘no hablar de lo pasado’. Nosotros, con los pocos medios de los que hemos dispuesto o con la voluntad y, fundamentalmente, con perseverancia, algo hemos avanzado pero no lo que hubiéramos querido. El olvido no es malo. No es malo olvidar la afrenta o intentar olvidarla para recomponer un tejido social pero si ese tejido está impregnado de la crueldad deliberada, alevosa, hay algo que queda oculto. Acá había centros clandestinos de detención, no campos de concentración, y la gente sabía que pasaba algo pero, de alguna forma, no podía comprobarlo. Recién después de muchos años, se pudo comprobar gracias al testimonio de los sobrevivientes. La memoria está viva y ayuda a crecer a las personas, si la negamos nos corta todo conocimiento”, opinó Basterra.
Por su parte, el encargado del área de desarrollo sociocultural del Centro de Gestión y Participación Comunal 13 (CGPC 13), Fernando Boffi Lisin, dijo que ese CGPC no ha elaborado ninguna propuesta relativa a la utilización del predio de la ESMA.
En la ESMA, “todavía hay pruebas históricas de la memoria colectiva”. Basta mencionar un hecho significante que, siguiendo la afirmación de Basterra, demuestra la actualidad del pasado. Hace aproximadamente un mes, el equipo de preservación del Instituto encontró una marca en un tanque de agua ubicado en el subsuelo del Casino de Oficiales: “De Marco – PC”. Inmediatamente se emprendió una búsqueda para dar con su autor. Esas palabras habían sido escritas por Ernesto de Marco, militante del Partido Comunista (PC) secuestrado en 1978. Él siempre creyó que había estado detenido en una comisaría porteña, pero al ver una foto de la inscripción identificó su letra y supo, 30 años después, que él también había estado cautivo en la ESMA.
Artículos 1° y 2° de la ley 392 sancionada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires el 1 de junio de 2000:
Artículo 1° — Revócase la cesión efectuada al entonces Ministerio de Marina en relación al predio ubicado en Avenida del Libertador 8151/8209/8305/8401/8461 (antes Blandengues) publicada en el Boletín Oficial del 19 de diciembre de 1924 -asunto 11- en razón de haberse hecho efectiva la condición resolutoria de su cláusula 5ta.
Art. 2° — Los edificios donde funcionó la Escuela Mecánica de la Armada serán destinados para la instalación del denominado "Museo de la Memoria", según la Resolución 50.318/1996 del ex Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires.
Artículos 1° y 2° de la ley 961 sancionada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires el 5 de diciembre de 2002:
Artículo 1° — Créase en el ámbito del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires el Instituto "Espacio para la Memoria", con carácter de ente autárquico en lo económico financiero y con autonomía en los temas de su incumbencia. Forma parte de la administración descentralizada y está sometido al control de la Auditoría General de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Artículo 2º — Es misión y función del Instituto "Espacio para la Memoria" el resguardo y transmisión de la memoria e historia de los hechos ocurridos durante el Terrorismo de Estado, de los años ´70 e inicios de los ´80 hasta la recuperación del Estado de Derecho, así como los antecedentes, etapas posteriores y consecuencias, con el objeto de promover la profundización del sistema democrático, la consolidación de los derechos humanos y la prevalencia de los valores de la vida, la libertad y la dignidad humana.
El 24 de marzo de 2004 se firma un acuerdo entre el Estado Nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el que “convienen que el destino del predio sito en Avenida Del Libertador 8151/8209/8305/8401/8461 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, -Nomenclatura Catastral: Circunscripción 16, sección 29, manzana 110 A- donde funcionara el Centro Clandestino de Detención identificado como "Escuela de Mecánica de la Armada -ESMA-", y cuyos informes de dominio se integran como Anexo I del presente, o la fracción que de él se delimite, será el ‘ESPACIO PARA LA MEMORIA Y PARA LA PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS’”.
La desocupación total se completó en 2007.
Recuadro: “Obrero gráfico y fotógrafo, estuvo secuestrado durante más de cuatro años en la ESMA, desde mediados de 1979 hasta el final del régimen militar, en condición de detenido-desaparecido. El aparato represivo lo continuó vigilando hasta agosto de 1984, ya en pleno período democrático. Durante su cautiverio sacó de la ESMA -en forma clandestina- fotos de represores y de detenidos-desaparecidos que aportó como pruebas en el Juicio a las Juntas y en otras causas que investigan los crímenes del Terrorismo de Estado”. Fuente: www.institutomemoria.org.ar
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