Y sí, luego de 15 años de propuestas teatrales en la Avenida Corrientes, Nito adquirió una habilidad especial para hacer muchas cosas a la vez. Puede hacer reír a más de seiscientas personas y mientras todavía se escuchaban sus carcajadas él ya estaba en su camerino contestando nuestras preguntas. Mientras nos respondía, con su oreja izquierda, seguía la evolución de su show “Cristina en el país de las maravillas” y cuando escuchaba una palabra clave salía corriendo: “espérenme en 3 minutos vuelvo, ahora tengo que presentar a Cacho Castaña”, nos decía.
La diferencia con otros espectáculos de revista reside en la pasión de Nito por la política; gracias a ella maneja como pocos un recurso teatral fundamental: la parodia. Es verdad que la realidad lo ayuda en el armado de los guiones pero igual no hay que restarle mérito. La imitación a Néstor Kirchner es imperdible, puede ser fácil sacarle la forma en que habla y los gestos pero Artaza le suma el contenido, cuando lo imita desnuda la personalidad del actual presidente del Partido Justicialista, envase y contenido juntos en la imitación. Ahí está su mérito. De algún modo podemos decir que hemos visto algo más que una revista, vimos también algo de teatro político.
Nito también hace proselitismo, en uno de los selectos palcos del Teatro Broadway un grupo de jóvenes entrerrianos, daba toda la sensación de que fueron especialmente invitados, festejaban ampulosamente los comentarios del capocómico a favor de De Angelis y en contra de la presidente: “Cristina sabe de campo menos que Susana Giménez” remataba uno de sus personajes, los chacareros asentíany se miraban mientras se reían.
Artaza intentó ser diputado nacional en más de una ocasión. No tuvo suerte pero el líder de los ahorristas no se amilanó y sigue formando parte de la UCR Capital.
Cuando habla de política se transforma, tira chistes pero en realidad se le nota que va en serio, que está preocupado y que siente lo que hace y sabe lo que quiere, así nos dice que “al Congreso hay que aportarle una alternativa partidaria, el partido radical es un necesario contrapeso a este gobierno. Quiero que la gente tenga una voz en el Congreso, que tenga un contacto muy de cerca con su legislador, quiero en definitiva llevar sus problemas a un primer plano. Estar cerca de la gente”.
Nito la milita, se le nota que no se le caen los anillos, recuerda siempre los momentos en que la gente salió a la calle con la crisis del 2001, 2002 y nos dice; “yo me opuse a la delegación de facultades, también llevé una enorme bandera de 200 metros cuando no pasó por el Congreso el pago al FMI, éramos muy pocos pero igual estábamos. Me duele que duerma el proyecto de los justos, el del 82% móvil para los jubilados”. Todos estos temas son los que le preocupan a este productor de espectáculos, pero sabe que su profesión a veces le juega en contra: “Antes yo cargaba a los políticos y desde que hago política me tengo que cargar a mí mismo”. Hay un chiste en la obra que ejemplifica esta particular situación, mira al público y les dice: “yo no entiendo nada, ustedes pagan 70 pesos para verme, pero pueden votarme sin gastar un mango y no lo hacen. Aprovechen que es gratis”.
Según él el éxito de la obra reside en que “el humor y la ironía ayudan a desahogarse” y “dado que lo que nos pasa a los argentinos es tragicómico” que mejor que ir a ver una obra teatral para darle rienda suelta a la expresividad.
En el desarrollo de la obra hay un personaje que la pasa mal: Hugo Chávez. Debe ser la primera vez que una obra teatro de revista se ocupa de América Latina y del libreto brota cierta admiración por Lula. En el camerino él nos comenta: “hablamos mucho de la realidad de la región, los medios te achican el mundo. Y hay personajes muy ricos como Lula que se dio cuenta hace tiempo del potencial agroindustrial que tiene Brasil y nosotros todavía lo estamos discutiendo. En el Mercosur se acordó que no debe haber restricciones a las exportaciones y nosotros lo hacemos acá con las retenciones móviles”.
Nito y su espejo.
En una de las partes de la obra el comediante rompe el hielo: “el radicalismo es como el Gran Hermano, todas las semanas uno abandona la casa”. No pude evitar preguntarle luego en la “tranquilidad” de su camerino qué es lo que debería pasar para que ceda el flujo de radicales y rápidamente me dijo que este terminó y que ahora los radicales k, sobre todo los intendentes de las provincias productoras, han comenzado a volver a la “Casa”. Y remata: “Cobos se dio cuenta de que se equivocó con los Kirchner. El radicalismo se está recuperando; donde hubo elecciones ganó la UCR, se ganó en Río Cuarto, en Bariloche. Ahora, hay que construir nuevos aciertos, mantener nuestros principios humanistas, los derechos humanos, los de la democracia para siempre, los de la defensa de las instituciones, de la salud y la educación para todos”.
Cuando puedo o cuando él me da un respiro trato de llevarlo a un plano más intimista, quiero que me cuente alguna sensación acerca de esta actividad que desarrolla hace solo cinco años y le pregunto qué es lo que menos le gusta de la política: “en mi familia siempre se hizo política, mi padre fue un gran político. Para mí la política es una actividad que engrandece el espíritu. Desgraciadamente hay de todo y en este último tiempo puedo inclusive tolerar la ingratitud de algunos dirigentes, pero lo que me molesta y rechazo es la descalificación”.
En nuestra conversación varias veces Nito nombra a su padre, un dirigente radical de la provincia de Entre Ríos, y queda claro que él ha asumido de grande este mandato paterno que se vincula con la pasión por esta actividad.
Mi vecino preferido.
No hace mucho tiempo que el autor y director de “Cristina en el país de las maravillas” vive en Núñez o Bajo Belgrano, como quieran llamarlo.
Lo primero que le pregunto es si él vive nuestro barrio o solo lo habita y categóricamente me responde que lo vive. Pero cuando le digo que me nombre un punto relevante del barrio se filtra en su contestación una mezcla de humor con su otra pasión: “lo que más me gusta del barrio es la cancha de River”. Me dejó picando una pregunta relacionada con la crisis de River provocada por una gestión que prometía y terminó siendo un fiasco “y sí…podría estar mejor, yo tenía mucha fe en Aguilar, hay gente dentro del oficialismo que es muy inteligente, tengo la esperanza de que lo puedan corregir…espero que River no tenga inconvenientes en sus balances en el futuro…pero insisto en que podría estar mejor. Parecía que aquí se quedaba pero tomó aire y dijo algo que seguramente los opositores a Aguilar deberían agendar: “algún día voy a participar de la vida política en River pero ahora no tengo tiempo material, trabajo mucho, compré un teatro en Mar del Plata, mi familia me mata si me sigo metiendo en más cosas”.
Los problemas de Nito con su barrio no son extraños al resto, son los problemas de las vecinas y los vecinos que viven por el bajo y como sabemos se relacionan con las consecuencias por las copiosas lluvias o por las sudestadas, “vivo en una zona en donde todavía se inunda”.
Cuando iba a seguir entra abruptamente su asistente para cambiarlo, es que está terminando Luciana Salazar su parte y le toca a Nito imitar a Serrat. La gente lo espera ansiosamente y nos deja su frase del estribo “me sorprendo todavía cuando cuento un chiste y la gente se ríe”, quizá en esa frescura resida su capacidad para hacernos reír con un chiste aunque ya lo conozcamos.