Historia de Barrio 3

 

 

Como a todos, alguna vez, me toca ir a un consultorio y esperar pacientemente mi turno. Es ahí que, hartos de leer noticias en revistas viejas del corazón, se termina por mirar cada detalle de lo que cuelga de las paredes: títulos, fotos y, en este me llama la atención que hay mapas históricos. Evidentemente el doctor es un coleccionista de antigüedades. Uno llama poderosamente mi atención, es Buenos Aires como la conocieron los conquistadores con sus bañados, sus costas y una gran cantidad de arroyos… ¿Qué arroyos? Yo nunca los vi, pero como en el dogma de fe, creo que existen porque siempre lo dicen…  No me imagino a mi barrio recorrido por arroyos que desembocan en el Río de la Plata, a cielo abierto, bordeados de árboles y paseos, como tienen otras ciudades del mundo. Estos son invisibles, silenciosos, pero guardan su poder y su fuerza que se ponen en evidencia con cada lluvia torrencial y sudestada.

Empiezo a averiguar y emergen nombres, algunos los escuche en las noticias, otros me resultan desconocidos. El Arroyo del “Indio” bajo la calle Manzanares; el “Medrano” que entubado desde el Barrio de Saavedra y Núñez, le da sus curvas a la Av. Comodoro Rivadavia hasta desembocar entre la Ciudad Universitaria y el Club Universitario de Buenos Aires; y el White bajo la avenida Rubén Darío.

 

Pero el más famoso es el “Maldonado”. ¿El? No, es “La”. Pensara que estoy en un error… pues no, el arroyo debe su nombre a una mujer y no a una cualquiera. En la Obra “La Argentina” escrita por Ruy Díaz de Guzmán, se relatan las peripecias de una mujer de apellido “Maldonado” que no soportó el asedio de un malón y abandonó la ranchería.  En su travesía encuentra una puma herida a punto de parir a quien auxilia. Poco después, la moza es tomada prisionera por los indígenas con quienes se queda a vivir por decisión propia, incluso, llegando a oponerse a ser rescatada por los españoles. La historia no explica bien que circunstancias llevaron a “la Maldonado” a ser atada a un árbol a la vera del arroyo, pero lo que si resalta es que, cuando los españoles la encontraron tras varios días de búsqueda, vieron que a los pies de la ajusticiada y defendiéndola se encontraba la puma y sus crías. Por eso, desde hace cuatro siglos, el arroyo lleva el nombre de esta indómita mujer que se convirtió en leyenda…

 

 

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